Las Hermanas Terciarias Capuchinas renuevan su seguimiento de Jesús a la luz de su Palabra
Del 2 al 10 de agosto de 2026, las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Provincia de Nazaret, España, celebran sus Ejercicios Espirituales en la Casa de Espiritualidad Nuestra Señora de Montiel.
Durante estos días, las hermanas se reúnen para detener el ritmo cotidiano, entrar en el silencio, escuchar la Palabra de Dios y renovar su respuesta vocacional. Montiel se convierte nuevamente en lugar de encuentro, oración y regreso a lo esencial, donde cada hermana puede dejarse mirar por Jesús y abrir su vida a la acción del Espíritu.
Los Ejercicios están acompañados por el P. Fidel Aizpurúa Donazar, religioso capuchino, biblista, teólogo y escritor, cuya reflexión se caracteriza por acercar el Evangelio a la realidad cotidiana y por descubrir en la Palabra una fuerza capaz de humanizar, sostener y transformar la vida.
El lema elegido para este encuentro es:
«Mis palabras no pasarán». Imperativo evangélico de Jesús.
Estas palabras de Jesús invitan a reconocer que, en medio de los cambios, las dificultades y las incertidumbres, el Evangelio permanece como fundamento firme. La Palabra no pasa porque continúa iluminando los caminos, sanando las heridas y ofreciendo esperanza a quienes se dejan alcanzar por ella.
A lo largo de esta semana, las hermanas profundizan en la Palabra no solamente para comprenderla, sino para permitir que toque la vida, cuestione las decisiones y renueve la manera de relacionarse con Dios, con las hermanas, con la creación y con las personas a quienes son enviadas.
Los Ejercicios Espirituales representan un tiempo privilegiado para volver al corazón, agradecer el camino recorrido y reconocer con humildad aquello que necesita ser transformado. Son también una oportunidad para fortalecer la fraternidad y renovar la alegría de pertenecer a una familia religiosa que desea continuar avanzando con fidelidad creativa.
En el silencio de Montiel, cada hermana puede poner ante el Señor sus esperanzas, preocupaciones, búsquedas y cansancios. La oración ayuda a mirar la propia historia con misericordia y a descubrir que Dios continúa acompañando cada paso, incluso cuando el camino no resulta sencillo.
La espiritualidad franciscana y amigoniana recuerda que escuchar a Jesús conduce siempre al encuentro con las personas más vulnerables. Por ello, estos días de retiro no alejan de la misión, sino que preparan el corazón para regresar a ella con una mirada más compasiva, unas manos más disponibles y una esperanza renovada.
Desde la Casa de Espiritualidad Nuestra Señora de Montiel, las Hermanas Terciarias Capuchinas agradecen este tiempo de gracia y confían al Señor la vida de la Provincia de Nazaret, sus comunidades, sus obras apostólicas y todas las personas que comparten la misión.
Que la Palabra de Jesús, que no pasa ni pierde su fuerza, continúe alentando a cada hermana a vivir con sencillez, minoridad, fraternidad y entrega generosa al cuidado de la vida.

